Sí,me pasan estas cosas;pero te pueden pasar a ti!

Saturday, June 25, 2005

Buen día para empezar (Ke monas eran las ratas! Ahi corriendo...)

Hace tiempo que quería escribir un blog, pero nunca encontraba tiempo o cuando lo tenía no sabia que poner; pero hoy ya no podia pasar sin escribir, creo que es la situación más surrealista en la que he estado.

Hoy se supone que iba ha ser una tarde relativamente normal; reunión, a la que iba ha llevar a Txiki porque por fin la había convencido, luego entrenaríamos un poco con Susana para el examen de amarillo de mañana(aunque en realidad es hoy porque son las tres y pico de a madrugada) y después iba ha celebrar el cumpleaños de Takeru y Seru; todo normal.Pero claro, no ha sido NADA normal el día.

Al principio todo bien, quedo con Txiki en Bilbao, vamos ha Tarasu, nos informamos bien de la hora del cumpleaños y del sitio y nos vamos de la misma a Zubiarte a buscar a Susana. Una vez allí, con Susana e Igor, que también había venido, y como teníamos hambre nos fuimos a comer algo al Mc Donalds. Estábamos mirando unas hojas con los movimientos básicos mientras intentábamos evitar que Igor hiciera gala de sus dotes como fotógrafo con nosotras, y nos dimos cuenta de que había dejado de llover, que era la causa de que hubiésemos quedado dentro de Zubiarte y no fuera para entrenar. Entonces, a Igor y a Txiki se les metió en la cabeza que había que entrenar en la calle, y ahí empezó todo.

Salimos entonces a la calle y nos fuimos todos al paseo que hay entre la ría y Zubiarte. Ahí se me cruzaron los cables(para variar)y no se me ocurrió otra cosa que sentarme en uno de los amarraderos oxidados que están por detrás de las barandillas. Después de hacer el chorra e insultar a Igor por sacarme fotos, obviamente decidí salir de done estaba para empezar el entrenamiento. Y hete aquí que por causalidades de la vida mi móvil, que estaba en uno de los bolsillos, resbaló muy graciosamente y se calló a la ría.
Sí! Se me calló! A que persona se le cae el móvil a la ría??! A mí, claro esta...
Cuando me giré y vi durante unos segundos como se hundía, (no demasiados, todos sabemos lo transparentes que son las aguas de la ría de Bilbao...) no acababa de créemelo, no me podía estar pasando eso de verdad, pero si, mi móvil estaba en la ría y era imposible recuperarlo. Ni dije nada, ni llore, ni grite ni nada, me senté en un banco y me quedé callada. Pero claro, no podía quedarme mucho tiempo así, porque hoy iba a llegar tarde y si me llamaban al móvil y no lo cogía(obviamente no podía), podía morir al llegar a casa. Así que tuve que andar de telefonista con los móviles de los demás, mas bien el de Susana, que era el único que tenia saldo y batería.
Después de llamar a mi padre, para que avisase a mi madre de que tenia móvil porque se me había caído a la ría (surrealista total) ya me tranquilicé y empezamos a entrenar, porque entre una cosa y otra llegaba la hora de irse. Apenas entrenamos, hicimos unos cuantos movimientos básicos y unos desplazamientos y cada cual a su casa(o en nuestro caso a Tarasu).

Después de ir a Tarasu y volver de nuevo al Zubiarte porque la gente ya se había ido, cosa que me hizo mucha gracia, por fin llegamos a donde estaban todos en grupos con tropecientas mesas unidas y comiendo cada cual una cosa. Llegamos a tiempo para los regalos y para recibir los consiguientes besos por ellos (yo por cierto la gran mayoría, porque me senté entre los dos del cumpleaños. Yo repartí mi bizcocho de chocolate al que quiso (que se quedo pequeño, ya haré de nuevo) y nos fuimos ha comprar un helado al burger. Estuvimos un par de horas o así con todos desvariando un poco, y sobre las once y media y tras repartir besos a todo el mundo, nos fuimos a dar una vuelta. No es que sea muy normal dar una vuelta por Bilbao a las casi doce de la noche dos chicas solas, pero bueno, eso fue lo más normal de todo lo que hicimos esa noche.

Como no se nos ocurría donde ir a la que se le cruzó el cable entonces fue a Txiki, y dijo que quería entrenar a los pies de Lloth (la araña del gugen, renombrada por ella en honor a la diosa araña de los drows) y allá que nos fuimos. Pero según nos acercábamos, nos dimos cuenta de que estaba vallada! Dimos una vuelta alrededor de las verjas de hierro que la rodeaban y vimos la majestuosidad del trabajo de los que habían puesto esa verja, que supusimos era para que la gente no se acerase demasiado, pero había un pequeño detalle que nos hacia dudar de ello, ya que un hueco por donde podían pasar dos personas a la vez quedaba totalmente a la vista; pero en fin, lo que queríamos era entrar y eso hicimos. Aunque no pudimos entrenar mucho porque no dejaba de pasar gente; era increíble la cantidad de gente que se paseaba a esas horas por Bilbao... Decidimos sentarnos en una de las losetas que o estaban mojadas y nos pusimos, como no, para aprovechar el rato, a jugar a rol. Estuvimos algo menos de una hora y como nos empezábamos a dormir, y teníamos que estar descansadas para el examen de aikido del día siguiente, decidimos irnos hacia el metro para llegar a casa algo antes. Y lo habríamos hecho, sino hubiera sido por la gran idea que tuvo Txiki.

Como ya habían pasado casi cuatro horas desde que se me cayó el móvil y la marea había bajado, Txiki dijo que podíamos acercarnos a donde se me había caído, para ver si lo veíamos. No teníamos tampoco nada mejor que hacer, así que fuimos hacia allí mirando el borde de la ría. Y cuando nos pusimos delante de donde se me había caído... Sí! Ahí estaba!! Apoyado perfectamente encima de todo el barro, a la vista de cualquiera. Casi ni me lo creía. Pero claro, estaba en la ría de todas maneras, así que no había forma, pero estaba tan cerca... porque no había escaleras a ese lado?!

Lo normal habría sido dejarlo por imposible, sin más, estaba ahí pero no se podía coger, pero claro, no somos normales así que decidimos bajar a por él. Fuimos hasta una plataforma de madera, bajamos por ella y nos metimos entre las piedras y el lodo; traspasamos la salida de aguas, vimos correr a unas cuantas ratitas... (que monas ellas) todo muy normal, pero entonces yo estaba prestando toda mi atención a donde pisaba porque a las dos de la mañana no es que hubiera mucha luz y con todas las piedras cubiertas de fango era difícil no resbalarse, cuando oí un alarido desesperado. Era Txiki, que no se le había ocurrido otra cosa que salir de la zona de piedras y meterse en el lodazal y no es que estuviera un poco, no, estaba hasta las rodillas totalmente hundida. Me acerqué como pude y tirando de ella la saque y la puse encima de las piedras. En ese momento casi se cae de nuevo cuando vimos a una rata pasar dando saltos al lado nuestro. Pero no importaba, estábamos muy cerca! Lo íbamos a conseguir, o eso pensamos... Yo no me achiqué y a pesar de que Txiki estaba casi muerta del asco porque estaba cubierta de mierda, yo decidí seguir, apenas unos metros me separaban de mi móvil y lo iba a coger; pero mi cabeza tubo que resignarse al notar como se hundía mi pie al posarlo sobre el fango.

A mi no me importaba mancharme un poco más, así que le dije a Txiki que cogiera un palo para comprobar cuanto cubría... Decidimos dejarlo cuando vimos que nos tendríamos que meter mínimo hasta la cintura, así que Txiki toda pringada y yo resignándome salimos de la ría.
Todo podía haber acabado ahí, pero no! Después de que Txiki se limpiase como pudo, pasamos por delante de unos obreros que estaban poniendo unas verjas(trabajando a las dos de la mañana, en Bilbao, inaudito) y se nos ocurrió la también gran idea de decirles que a ver si nos podían ayudar a sacar el móvil de la ría. Bien, pues después de tres años para que no pudieran entender(eran todos extranjeros, de ahí que estuvieran trabajando) se rieron todos de nosotras a la cara, qué crueles...
Pero la paranoia no acabó ahí! Como yo estaba un poco depre por no haber podido coger el móvil iba mirando al suelo y vi una tuerca, y otra y otra y se lo dije a Txiki, que se le volvió a cruzar el cable y gritó”: pues ahora me las llevo!” Y ahí estuvimos, hasta el metro todo el camino cogiendo tuercas para que los obreros no pudieran atornillar el puente. Después llegamos al metro, cogimos el de Plentzia, me despedí de Txiki, me baje en San Ignacio y cogí el de Deusto, en el que me encontré con Oci y al que le conté en resumido esta historia y al que en gran parte debo el haber escrito esto, porque fue él el que me dio la dirección.

Y eso ha sido mi día normal, creo que no ha estado mal para empezar, aunque tal vez un poco largo, pero en fin, que le vamos ha hacer, en el próximo más y mejor!